Rosquillas y virus

El virus es una de las cosas peores que yo he vivido, pues me cogió fuera de casa.
Fui a Granada y me tiré allí cuatro meses con el confinamiento. Estaba en casa de mi hermana, los nervios me iban a estallar pensando en mis hijos, ¡tan lejos!
Mariano solo, que con sus hermanos tampoco se podía ver.
Los días me parecían años cada vez que pensaba que no podía venir. Todos los días pegados al teléfono, por fín, un día mi hermana dijo: —¡Vamos a dejar el virus, haremos unas rosquillas para matarlo, no pensemos tanto en lo malo! ¡Y venga, que es hora de salir al balcón!