Vareando las aceitunas

En el campo de Cáceres donde me crié, primero se recogen las aceitunas verdes con mucho cuidado y luego se varean las negras. Hay que subir a los olivos con escaleras y cubos para coger las verdes cuidadosamente, para que no se rompan. Cuando están todas negras se tiran al suelo con las varas, para sacar el aceite. Nosotros teníamos aceite para todo el año en la casa, el suministro de la casa lo teníamos allí, además de los olivos teníamos otras cosechas y animales.

Cuando se vareaban las aceitunas, éramos mis hermanos y yo los que, a veces, recogíamos todos los olivos de aquella finca, que no era nuestra. Los dueños de la finca ponían la tierra y nosotros el trabajo. Allí vivíamos de lo que sembrábamos, no había sueldo ninguno.

Lo que recogíamos, nosotros se lo llevábamos a los dueños al pueblo, todo era a medias, era un trabajo de toda mi familia y de ellos.

El recuerdo de esa época es duro porque yo ya tenía amigas que iban al pueblo mientras yo tenía que quedarme trabajando en el campo.

Arpillera embajadora