Visita al ambulatorio de San Adriàn

fasr2009 054

Hace seis años, cuando llevaba unos tres meses en Barcelona, tuve que ir al médico. Mi marido vino conmigo al ambulatorio de Sant Adrià para explicarle a la enfermera que yo tenía una visita al día siguiente y pedirle que me atendiera porque no sabía hablar castellano. Ella le dijo que no pasaba nada, que se quedara tranquilo.

Cuando fui al día siguiente, la chica no se acordaba de mí, me preguntaba que qué quería. No entendía lo que me estaba diciendo, ni ella entendía lo que le decía yo. De la impotencia me puse a llorar, pasé un momento muy malo, con toda la gente de la cola mirándome. Al rato vino una paisana mía, una chica de Marruecos que hizo de traductora y al final pudimos entendernos.
Ahora ya sé castellano y me puedo comunicar con mi médico y con el pediatra de mis hijos sin problemas. No me tiene que acompañar mi marido para traducirme.

Sólo llevo tres meses aprendiendo a leer y a escribir. Es la primera vez que vengo a una escuela a aprender castellano. Lo que sé, lo he aprendido en la calle, hablando con las vecinas, con mi marido y con mis hijos, aunque ahora ellos hablan más catalán que castellano.