Tiempo de flores

Ésta es mi casa natal en Motril. Era una casa de pagés, una finca muy grande donde vivíamos todos, teníamos caballería, cabras y cerdos.
Yo, que he sido siempre muy solitaria, cogía mi alpuerta de pleita que me hacía mi padre, y me iba al campo a recoger flores con mi perro Canelo, que estaba muy bien educado. Dependiendo de la época recogía espárragos, almendras… La época que más me gustaba era la de las flores. En aquel entonces, iba a un campo de trigo, todo lleno de amapolas, de flores, unas florecitas que le decían campanillas, de todos los colores.
A mí me enseñó a hacer las labores de costura una señora que me tomó mucho cariño porque yo siempre me he criado sin madre. Me traía un ovillico de hilo y las agujas, y en los momentos de descanso de la mañana y de la comida, en los que el capataz se fumaba un cigarro, me enseñaba estas labores.