La mano que nos cuidó

Nací en Posada, Córdoba. Tuve que emigrar en la guerra a Cuenca, donde estuve viviendo un tiempo. Me quedé sola porque mi padre murió, a mis hermanos se los llevaron al frente y a mi madre a Francia. Por mediaciones di con una tía mía, hermana de mi madre, y lo poquito que quedaba de guerra lo terminé allí.

Cuando llegamos al pueblo, lo encontramos sin casa, sin muebles, sin nada, ni teníamos donde dormir, ni teníamos donde comer ni teníamos de nada. Y la época de posguerra fue peor todavía, que yo he comido hasta algarrobas y lo que no son algarrobas también.

Esta casita que hay aquí es donde yo me casé y tuve a mis hijos. Ésta es la mano con la que yo he cuidado a mis hijos y la que los ha sacado adelante. Ellos están cerca del árbol, que lo he puesto para que me dé frutos. Nos vinimos a Barcelona para mejorar la situación de crisis que había de dinero y la verdad, me ha ido muy bien. He criado a mis hijos y aquí se han casado, ya tienen a sus hijas y nietas, y yo tengo biznietas.

Ni rebajo mi tierra para realzar Cataluña ni tiro Cataluña para realzar mi tierra. Añoro mi tierra, pero quiero a Cataluña también, porque aquí he criado a mis hijos y he sido muy feliz.

Arpillera embajadora