La lumbre gitana

He cosido mi infancia. Cuando tenía 8 añitos vivía en la Perona y veía cómo mi padre y mi madre estaban en la lumbre. En frente de la casa había un toldito y ahí se ponía ella todo el día entero a guisar. Se agachaba con un niño atado delante y otro detrás, y así guisaba la paella, el arroz, o una olla grande con caldo, y nos decía: “¡venga sentaros alrededor de la lumbre que os voy a dar de comer!”

Mi padre lleva la vara, la necesita para que todo el mundo sepa que es el tío patriarca. Para que se sepa que es un gitano respetuoso ante la ley gitana. Lo he representado con su barba blanca para que se viera lo que es la leyenda gitana. Y con su pañuelo de lunares que los gitanos se ponían en el cuello y todavía muchos se lo siguen poniendo aún.

Y las gitanas viejas, como la que aquí representa mi madre, tenían su delantal de lunares con sus enaguas boleadas. También llevaban aros, los aros siempre puestos y el pelo muy suelto, escandaloso negro y nunca usaban zapatillas.

La lumbre gitana ha dado mucha compañía, mucha, mucha. Es muy importante para los gitanos. Yo creo que nos sale de dentro.

Arpillera embajadora